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Pensamientos, sentimientos y demás historias

Felicidad

Ayer fue de esos días extraños, de los que comienzan con la esperanza de un momento, de la espera de unas respuestas. Continúan con una decepción porque a quien quieres hablar no quiere pronunciar palabra y no desea un momento estar a tu lado. Y en la espera, en la desesperación de todo el día, se convierte en unos ratos de diversión y en un final nunca esperado, en un final que esperaba, que nunca esperé que sucedería tan pronto y menos en aquel día. Yo quería esperar más tiempo, pero las circunstancias de la vida dieron ese paso en aquel momento. Y no sé como demostrar lo que la felicidad me esta dando porque por desgracia sé escribir mejor de los males que de los bienes, será que han sido la tónica general de mi vida. Espero que, ahora, que por fin he tenido suerte en algo, y que algo, todo esto cambie y sepa ver lo bueno que le puede suceder a la gente. Gracias por los que me apoyaron, porque siempre creí que esto iba salir bien, y me aguantaron en mis bajones habituales.

NUNCA

Hoy es uno de esos días en los que el cielo gris y nuboso no tiene ninguna envidia a mi vida, porque no encuentra el suficiente claro para que la semilla de la esperanza germine. Y sólo con la suerte que me persigue en estos momentos, no puedo esperar nada que no sea desesperanza. Después de todos los acontecimientos que me estan sucediendo con Esa, la cual no mencionaré, ahora que creí tener un momento a solas con Ella, ahora que creí poder conocerla lejos del trabajo, ahora que descubriría eso que el uniforme no deja ver, ahora, otra zancadilla de la vida me impide disfrutar de ese momento. Ya he llegado a un momento en el que no puedo levantarme, las fuerzas se me acabaron. No puedo tener más esperanza que la de saber que lo único cierto es que mi vida en algún momento se truncará. Y me pregunto, que he hecho yo para no tener nunca suerte, NUNCA. Sé que existe esa palabra porque viene en el diccionario pero yo nunca he visto que pasara cerca mía. Y así es difícil salir del pozo este en el que estoy. No tengo ganas de nada, no espero nada y me pregunto, para que estoy en este mundo. No hago nada productivo, y encima no siempre estoy hundido, no me levanto. Y cuando creo que algo maravilloso, que para otros insignificante sería, me va a suceder, bueno, pues eso nunca, NUNCA ocurre. Siempre pasa algo que convierte esa ilusión en decepción. Y cuando digo nunca es NUNCA. Aún espero ese momento alguna vez en mi vida que me haga tener esperanzas en algo. FIN

Una nueva traición

Hoy he vuelto a ver lo estúpido que soy, lo imbécil y lo inocente que soy. He vuelto a confiar que había una mujer que era extraordinaria y he vuelto, otra vez, de nuevo, como las demás veces, que no hay mujer buena y que sólo juegan conmigo. He despertado de un sueño que me mostraba que equivocado estaba y que aquel juramento que hice hace tiempo de no volver a sentir era una equivocación. Pero de nuevo tengo que retractarme y volver a decir que no deseo sentir nada más. Que odio ser como soy, que mi forma de ser lo único que me produce es dolor. Y eso que siempre creo, que habrá alguien a quien le ofrezca lo que tengo y lo reciba sin más,  en eso ya no creo. A partir de ahora en vez de ser al exterior lo que muestro, lo voy a ser en mi interior y no volveré a dejar que mis sentimientos resuciten de lo más profundo del enterramiento. Deseo hundirlos y matarlos y dejarlos sin respiración a ver si se ahogan porque no merece la pena sentir para sólo sufrir al final. Y veo a esa gente que es lo contrario que yo y viven felices y me dan envidia, y quiero ser como ellos. Quiero dejar de escribir estas dicciones porque no sirven para nada, sólo para desahogarme por sentir. Y deseo no sufrir y no volver a escribir nunca más. Deseo morir. Ahora que los problemas económicos de otra traición mujeriega tienden a llegar a su fin, ahora cuando todo esté solucionado, ahora podré dejar de sufrir e irme allí donde nadie se acuerde de mí. Donde el sufrimiento no existe. Allí donde ellas, las que me han llevado siempre a la perdición no me hagan sufrir. Como puedo ser tan tonto de creer que había una diferente, que de pronto salía alguna de un recóndito lugar para alegrar ese triste corazón. No sé que mas decir, me han traicionado muchas veces, me han herido multitud de veces, me han ignorado otras tantas veces y sigo confiando que el futuro tiene reservado algo bueno para mí. QUE ESTÚPIDO. Yo he nacido para estar sólo y sólo moriré y hasta que no lo acepte no seré feliz.

 

Hasta nunca espero, no volver a escribir y eso significará que he dejado de sentir, que seré feliz.

Deseos incontrolados

En estos días en los que mi mente lucha por superar algo que no sé si superaré, en estos días en los que mi corazón sobrevive de algo que creí muerto, en estos días en los que mi deseo lucha con impaciencia por saber algo que quisiera saber, en estos días en los que mi sueño esta ante mí y no puedo despertarme para abrazarlo, en estos días, ahora si siento que muerto no estaba y que sigo sintiendo, y que lo que creí olvidado y que no superaría lo he logrado. Ha sido gracias a esa angelical belleza que un día apareció con aquel trajecito azul y que no dejó de rondarme por la cabeza, y que sabiendo su situación no pude nada hacer, pero que por sus desgracias, las cuales siento, me dio esperanzas para sobreponerme e intentar algo para lo que no estaba preparado. Ahora, que en un arrebato de casualidad, de oportunidad y sin quererlo, he mostrado mis cartas y desvelado mi verdadera forma de ser en un lugar en el que me mostraba oculto detrás de una máscara nada acorde con mi mentalidad. Se lo enseñé y anonadada la dejé. Y la noche alegre se transformó en una historia la cual no estaba planeada y terminé mostrando mi deseo, mis sentimientos hacia esa persona que me tiene atontado, que me hace levantarme todas las mañanas con una sonrisa por tal de verla, por atontarme con su sonrisa, por hipnotizarme con su mirada y por su sencillez, por su elegancia, por su forma de ser. En definitiva, que me encuentro en una encrucijada de la que no sé el final, simplemente que sufro, por algo bueno, pero al fin y al cabo es sufrir. Sólo decirte, aunque no lo leerás nunca que siento eso que no se puede describir y que sólo los que lo han sentido pueden hablar.

Noche de pensamientos

Y hoy las lágrimas han invadido mis mejillas denotando lo que he querido ocultar y mi corazón no deja de sentir, que sigo sintiendo algo, que siento al corazón vivo en mi pecho, que sigo vivo y no ha muerto los sentimientos hacia el sexo opuesto. Que al no encontrarme al lado de quien siento, sin saber lo que siento, me siento vacío. Y esa persona a quien siento, aprecio y vivo en mi mente, me tiene en vilo todo el tiempo pensando que deseo su deseo y siento su sentir. Y escribo esto después de haber hablado con algunos amigos y dejarles ver que lo que llevaba tiempo sin reconocer, ahora eso, si lo siento. Y he conseguido que mi corazón sienta, palpite y sufra por alguien. Y que difícil es reconocer que otra mujer volvió a hacerme vivir algo para lo que creía curado. Y siento, como siempre que otra vez me volverán a hacer daño, porque con esta forma de ser no se consigue nada en este mundo. Aunque no pierdo la esperanza de terminar encontrando una mujer que sienta, comprenda y viva lo mismo que yo.

Navidad

Hoy me he puesto a escuchar algunos villancicos, y las lágrimas han empezado a emerger. Me traen recuerdos lindos, bellos y añorados. Recuerdo esas navidades pasadas, esas que de niño serían una bellísima rutina. Que aunque por cuestiones económicas los regalos pasaban algunas veces de largo, aún así, que gratos recuerdos me traen. Recuerdo el día que se empezaba a adornar la casa. Como mis padres sacaban las cajas y las ponían en las mesas y mi hermano y yo sacábamos todo para ver lo que había, como si se hubieran reproducidos de una año para otro. Y los villancicos de fondo mientras mi madre adornaba el árbol y mi padre hacía el Belén. Ahora con los años recuerdo, con gran pesar, como ha cambiado todo, y la poca ilusión que me trae la Navidad en estos momentos. Y la poquísimas ganas con la que la afronto. En estos momentos en los que mi familia no tiene ni siquiera libre ni un solo día de las fiestas. En los que no sabemos si en nochebuena alguien estará en la carretera en vez de estar todos juntos. En estos que en lo que no este en mi casa y los pase en mi casa solo, solo, solo…

 

Y lejos de mi tierra, en la que a lo mejor parece que es todo consumismo pero que los múltiples adornos hacen que sea todo más bello. Y salir ese día 24 por la tarde para tomar una copa antes de ir a cenar con la familia, último momento para nosotros en ese día. Y en esos días para ir donde más nos gustaba ir en estas fechas, el centro, y nuestros bocatas de calamares en aquella minúscula calle. Y ver la Plaza Mayor con sus casetas y adornos y los niños jugando y echando espuma a todo el que se ponga a su paso. E ir al famoso mural de centro comercial aquel, que aunque niño no sea, me trae buenos recuerdos. Y cuando no cenábamos en Nochebuena en casa y nos ibamos con mi abuela y mi familia a celebrarlo, y ver a mis primos, a los que solamente una vez al año veia. Y si lo celebrábamos en el pueblo, salir después de la cena los primos a tomar algo a los bares, y el olor característico aquel, ese de las chimeneas humeantes.

 

Recuerdo todo aquello y no dudo en pensar que siempre estoy recordando el pasado, o imaginándome un futuro mejor. Y ante todo me pregunto, ¿He madurado?. Lo cual, después de estas palabras creo que queda en entredicho.

 

Añoro el pasado y deseo el futuro.

Añoranzas

Ahora que se acercan esas fechas de añoranza, de recuerdos, de alegría, bueno, esto último según se mire, recuerdo cosas de pasado mejor. Añoro esos momentos en los que junto a quien quieres puedes compartir. Y sin embargo, después de todo este tiempo sin otra vida que la soledad, y sin esperanzas de cambiar, la tristeza resuena en mi corazón, se mueve a sus anchas mientras mi mente siente que algo falta. Y esas frías noches en la que me acuesto y no siento ese cuerpo con el que abrazarme, con el que calentarme y esa voz que no responde a mis palabras. Estas noches que me recuerdan que llevo toda la tarde sólo y sin hablar con nadie. Y, pienso, si sigo así, cuando podré salir del pozo, si no tengo otra relación que la profesional con la gente. Si no tengo contactos con la sociedad mas lejos de mi trabajo. Y mis amigos, a los que no deseo molestar tienen sus vidas, y sé, que les molestaría saber que me encuentro sólo, que es un grito de auxilio, pero como trastornar sus vidas. Eso es lo último que deseo, así que en mi penumbra escribo para desahogarme de un mal que no deseo tener, pero que la vida me ha dado.

 

Y sueño todos los días en poder conocer a esa persona con la que compartir esos momentos que me hacen feliz, y que me tengo que reprimir porque no tengo con quien compartir. Y encontrar esa persona con la que pasear, con la que una simple mirada nos diga todo lo que las palabras nunca sabrán expresar. Que el silencio diga más que mil palabras. Con la que el simple hecho de encontrarme a su lado me tanta satisfacción que ni la más dura de las calumnias me hagan despertar de mi sueño. Esa persona con la que me levante y pueda quedarme mirándola como si fuera una visión que se hizo realidad. Con esa con la que la vida, por muy dura que sea, se haga agradable, tierna y toda llena de color. Con esa que sienta lo que siento, que no sea superficial y frívola e hipócrita. Esa que en la ternura de sus caricias me dé tanto placer que una sonrisa me saque. Y que muestre con mis ojos todo lo que siento.

 

Pero después de todo esto, esta búsqueda, que veo tan difícil me siento a reflexionar sobre mi vida sin saber donde iré a parar.

Libertad

No hay peor libertad que aquella que no deseas, porque se convierte en la cárcel más cruel.

Una frase

Que bello es sentir un segundo, un instante que se queda retratado en la mente. Te hace sentir que merece la pena levantarte para soñar.

Que bueno es sentir

Hoy ha sido uno de esos días en los que un solo instante, un solo segundo te hace sentir que todavía hay algo que esperar. Que todavía siento, ocurren cosas, que me hacen sentirme vivo. Uno de esos días en los que desde que te levantas no paras de hacer cosas y parece que no tienes tiempo para realizar todo lo que tienes que hacer. Pero algo ocurrió en el final, en el suspiro del día. En esos momentos en los que el día se va a acostar y la noche despereza. Esos momentos en los que nuestros cuerpos dicen, ya no puedo más.

 

Ha sido algo que sólo significará algo para mí. Pero que casualidad que era algo que deseaba pero no creí que ocurriera y sin buscarlo. Esperando ocurrió lo que estaba deseando, y de la mejor manera posible. Y ahora se pudiera pensar que es que me di un beso, tuve un lío con una mujer, pero la gente que me conoce, sabe, que algo tan simple como un roce puede suscitar en mí, las mayores de las alegrías y sacar sentimientos que con otras cosas no llegaría a sentir. Y espero que no sea la única, que no sea un espejismo, que sienta ese roce de nuevo, que sienta las lechosas manos blancas junto a las oscuras y sucias mías. Y ver esos ojos mirarme mientras nos reímos por salirnos mal los pasos, y sentir mi palpitar en mi pecho, y sentirme vivo, sufrir por que otro día pase, otra semana pase. Y esperar ese momento que cada semana me hace ilusión. Y desilusión cuando al salir alguien la espera. Pero que mas da si mi corazón siente, si mi corazón no ha muerto y mi mente piensa en ella y se olvida por algunos instantes del trabajo. Ese monstruo que a falta de sensaciones, de vivencias y encerrarme en casa me esta invadiendo y hundiendome en un encierro sin comunicarme.

 

Y sigo, y hablo, de esa que, casualidades de la vida, al siguiente día de verla, veo que se tiño; y teñida de que, ¡De pelirroja!. Como si supiera que es un color que no puedo remediar adular, admirar y una perdición para mi vista.

 

Pero termino diciendo que aunque sólo fueran 15 minutos, aunque sólo fuera un baile, mi cara, mi sonrisa, mi sentir volvieron a mostrar esa otra cara que desde que llegué a España se había vuelto escondida, se había empezado a ocultar bajo ese rostro del encierro al que el trabajo me llevado.

 

¡Vivan las decisiones acertadas!

 Veo que de nuevo vuelve mi corazón. Siento, existo y sigo vivo. Eso si que es importante y no todas las banales

Pensamientos

Es una de esas noches en las que el sueño no acude a mi mente. Una de esas noches en las que el pensamiento de un pasado no pasado me invade mi mente. Y una de esas noches en las mi cabeza me da vueltas pensando en lo que ocurrirá cuando llegue a España otra vez. Y esto me hace recordar esos mismos pensamientos en la anterior navegación, en la que a un mes de llegar también circundaron por mi cabeza dichos pensamientos. Y me pregunto si esto es bueno, malo o lo que sea. Pero que me hace sentir vacio. Es de esos momentos en los que la gente esta deseando llegar a su casa y yo no. Y me pregunto, ¿A qué casa?  Si no tengo ni casa que ilusión voy a tener por no llegar a ninguna parte. Por no desear estar solo de nuevo. La anterior vez me pregunte eso mismo, que ocurriría cuando llegara a España. Pues bueno, ahora ya sé lo que significa: SOLEDAD. Tardes metido sin tener que hacer nada. Sin otra cosa que salir de vez en cuando a comprar algo, muchas veces sin otro objetivo que despejar esa mente de fantasma. Si poder hacer ejercicio por los problemas de salud. Sin poder expresarme realizando algún deporte y poder disfrutar. Y aunque reconozco que ahora me encuentro mejor que antes de separarme, de los dos años posteriores, y ahora que estoy divorciado definitivamente, aún así, me encuentro solo y no soy feliz. Siempre he ido en esta vida al revés de los de mi lado. Fui el primero en irse de casa, el primero en casarse y ahora el primero en volver a estar solo. Y odio la soledad. Una vez mi padre en mi boda le dijo a mi mejor amigo que me casaba porque no sabía estar solo. Y estoy convencido que es así, y que cometí un gravísimo error al hacerlo. Y el miedo que ahora me da es volver a cometer ese mismo error solo por no encontrarme solo, sin nadie con quien compartir esos momentos malos y buenos, y reírnos, y llorar, pero juntos. La edad me esta invadiendo y lo peor que creo que se acaba el tiempo. Esa cosa tan repugnante que no puedes manipular, que no obedece a los deseos de las personas. Y aunque sé que tengo amigos, ellos tienen sus vidas y no me puedo, cada vez que me encuentro mal, llamarlos porque no es justo.  Y en todo este caos no siento otra cosa que huir. Lo que significa que tampoco podré rehacer mi vida, porque esa no existe fuera de un barco. En esos momentos amigos me apoyan y estamos juntos. ¿Y esta es la vida que quiero? Vaya aspiraciones.

La verdad de la vida: la mentira

Hoy es uno de esos días en los que me he hecho daño por no hacer caso a una amiga. Unos de esos días en los que la condición humana te dice que no merece más que la hagan daño. Uno de esos días en los que mis pensamientos de tener una relación estable ha tocado su fondo. Uno de esos días en los que me digo a mi mismo porque tengo esperanza de algo en lo que nadie cree. Uno de esos días en los que la mentira y la verdad camuflada en una mentira aflora a la vida.

 

Hoy me hace pensar que es imposible que uno tenga algo bonito, algo maravilloso, algo especial, algo que te deje sin respiración con solo recordar. Hoy he pensado en abandonar todo porque el corazón ha desaparecido del pecho durante un buen rato. La esperanza de ver a alguien que comparte tus pensamientos, tus sentimientos y que se rompen de pronto y todo lo que contaba de lealtad era una mentira que ha dejado ver de la peor forma. Como se dice, se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Pero yo no aprendo y me creo lo primero que me cuentan y así me va. Como un idiota me creo que la gente es buena, que hay gente es como yo, pero con el paso del tiempo me doy cuenta que eso no es cierto, claro esta, salvando la gente que conozco, que por eso me arrimo a ella. Y cierto es que estamos en un mundo despieadado en el que triunfa sólamente la mentira y la maldad. Y que los valores en los que creo han desaparecido. Y no todos ellos, que no sería tan malo, sino algunos de los principales; la lealtad y la verdad. Esos principios a los que yo con firmeza me aferro pero que veo que la gente carece de ellos. A lo mejor en estos momentos de calentón no veo más allá de unos instante anteriores que daño y desengaño me hicieron pero en estos momentos no veo más que negro en cielo y negra la esperanza de creer. En estos momentos en los que la ilusión por compartir, por sentir, por amar no encuentran más que el camino del precipicio. Y en estos momentos en los que el creer las palabras ajenas difícil se me hace.

 

Solo espero que esto sea pasajero y que no me amargue esta navegación, que hasta el momento era de lo más divina.

Espero que no me haga cambiar mi forma de ser, pero en estos instante es la primera vez en mi vida que me planteo si todo es una mentira y que he seguido el camino equivocado y que todo en lo que me baso no hace más que hacerme daño. Si lo mejor es ser como la prácticamente mayoría de las personas y vivir sin sentir. Sé que no sería feliz, pero ¿Sería menos feliz?

Son pensamientos en los pienso en la insesatez del dolor. Y odio el ser tan enamoradizo, porque aunque lo quiera negar sé que es mentira y cualquier mujer que me corresponda lo más mínimo sabe que me hará feliz. Y sé que mi felicidad llega con lo mínimo, que no pido nada en esta vida que disfrutar, y vivir, y sentir.

Perdonar este estúpido monologo pero la mejor forma de aliviarme es escribir. Y siento ser tan plasta porque siempre los mismos me aguantan y mis paranoias son leidas por los santos que se salvan.

Gracias por oirme en esta muda llamada

Hoy a amanecido un nuevo día y veo la luz clara, lejos de de la oscuridad que me comenzaba a iluminar.

Algo ocurrió el mes pasado que no me hace sino dar vueltas en la cabeza y pensar que cometí algún error y que ese error puede ser algo trágico y algo que pueda marcar el resto de mi vida. Y la verdad si esto no es solo un espejismo y una obsesión mía me tendré que dar cabezazos en la pared porque habré perdido algo muy importante y vital en mi vida. Ese apoyo en el que sujetarme en esos difíciles momentos que he pasado en estos últimos tiempos, y encima perderlo en un momento en que posiblemente necesito más compañía que soledad. En una venida de regreso que con ilusión esperaba y que me ha hecho despertar de ese sueño en que me encontraba. Y ver la realidad, cruda y cruel, que no debí abandonar. Y ahora que todo esperaba que fuera de esa forma que deseaba me encuentro con este panorama que me supera, que me deja sin vivir y no sé como superar. Son problemas que me han venido por confiar, por iluso, por esperar lo bueno de las personas. Y como no, me han dado donde más duele. Me han roto los sueños de un año. Y encima me veo solo, sin querer molestar a aquellos que no hacen otra cosa que escuchar mis penas y que nunca es por buenas cosas. Y si encima se junta lo que espero sea una obsesión y que no sea cierto todo se desmorona y se me viene encima.

Pero bueno, espero que sea algo pasajero, aunque creo que no va a ser así, para gran pesar mió. A pesar que lo diga lo más cercano a esa persona. Espero equivocarme como tantas veces en mi vida.  

A mi enamorada

Esta es una carta a ti, de quien estoy enamorado. Que me haces palpitar el corazón con sólo recordar tu nombre recordar. Emergen sentimientos de culpa por dejar, tan siquiera un instante, de pensar en ti. Y sueño, y despierto, y al despertar me cabreo por no poder seguir soñando en tí. Me acerco en mi mente y te toco, noto fríos sudores, mientras nuestras manos se agarran suavemente. Ligeros roces que acarician nuestras palmas mientras jugamos con nuestros dedos dibujando abstractas formas, síntomas de nuestro amor. Y siento tu respirar, tu fatiga mientras me estremezco por mantener unos centímetros de distancia. Y siento el impulso de soltar nuestras manos y abrazarme como si fuera la última vez. Pasión del amor sentido hacia ti. Y sentir las mutuas palpitaciones de nuestros corazones. Marcar el ritmo de la acompasada unión. Sinfonía del amor profesado por los dos ¡Qué bella canción! Ritmo inequívoco de nuestro amor.

            Todos los días, al despertar, me molesto por despertarme a la realidad y romper esa unión que la invisible distancia nos obliga a tener. Pero sueños, en el día, momentos de reflexión, me vuelven a encontrar contigo. Y vuelvo a añorar dulces paseos por la orilla del mar. Te toco en sueños y siento escalofríos por la lejanía.

            Y siento tu latir en la lejanía incierta de un lejano destino. Ese que desconozco pero que aún así, no nos divide. Una lejanía que la unión de nuestro amor no la hace lejana, no la hace infranqueable.

            Un susurro y me vuelvo, eres tú que con tus pupilas inertes en mis ojos haces saltar las lágrimas de felicidad para correr a tus brazos. Abrazo sufrido de sueños incorregibles.

            Y los paseos de la playa que a cada paso, a cada beso nuestros labios sellan la confirmación de nuestro amor. Sello de un mutuo sentimiento mientras la luna nos ilumina en la arena figurada de un corazón. Descripción del amor y las olas, lentas e incorregibles, impasibles e imparables suben para borrarlo. Pero que bello es el amor que aunque el tiempo intente borrar sigue dibujándose en una lucha sin cuartel. Pero que siempre, si amor verdadero es, siempre ganará. Dos personas que luchan contra el tiempo y lo ganan. El tiempo que todo lo puede se rinde ante el amor, el único enemigo que no podrá doblegar.

            Y nuestras manos unidas en esa playa mientras nuestros pies sellan autógrafos en la húmeda arena. Y las olas rompiendo en las cercanías se reverencian ante el paso de ese áurea que nos circunda y muestra un mutuo sentimiento que unidos por los dos, florece en algo llamado amor.

            Rompen y con una exclamación se maravillan por un verdadero sentimiento. Sello de una amistad surgida del amor. Silencio que solo rompen las olas. Nos dejamos escuchar en el silencio de nuestras bocas. No hace falta hablar para comunicarnos y el silencio transmisor entre verdaderos hace de intérpretes entre los dos. Nuestros ojos que se observan y admiran lo que de frente ven. Un amor correspondido y mutuo que lucha contra todo.

            Y por último, que bonito todo, si todo esto fuera real y no un sueño. Un sueño del que estoy enamorado y no es real. Que pena, estar enamorado y ser todo irreal. Y despertar por las mañanas y la soledad invadirme. Y que penoso ser como soy. Y ahora que fechas señaladas a la puerta llaman, no hago sino llevar en el silencio de mi amargura por no poder compartir todo el amor, que envasado se conserva sin saber cuanto tiempo aguantará. Sin saber si se conformará con lo primero.

El amor

El amor es grande en la medida de que en la muestra de él la otra persona lo entiende y lo comparte, de otra manera se convierte en una vulgar lucha de supervivencia

   De tu juventud recuerdo
de allí, distante aquí.
armonía de alegría;
proporción de senectud.
    Vivencias insospechadas
del año fatal,
del que algún día recordaré
aquellos dichosos momentos.
    Alejarme, he intentado;
mirarte, he evitado;
acudir, he rechazado;
amar, te sigo amando.
    El hecho incorregible
que invade el sufrido momento
de la hecatombe final,
no me hace olvidar
los ricos instantes
de tu presencia cercana.
    El tiempo destruirá
todo en derredor
aún así, tú, en mí
recuerdo ardiente seguirá.
    Mientras los árboles
en negro oro se conviertan,
el eterno nuestro amor
viva la llama arderá;
    Mientras las estrellas
extingan ya su luz
tu recuerdo vivo
en mí florecerá.
    Mientras Ella
nos llame para viajar,
ni tu eterno corazón
ese sin ti, no viajará;
    Mientras nos dividan,
en el opuesto extremo,
tu beata hermosura
todos esa leerán.

Aquí, confundido,
asesorando mi propia represión;
sin desatar los pensamientos,
de quien tú bien sabes.
    Los días sin verte,
dulcificaron el feliz acontecimiento
que fui objeto.
    Riendo en lo alto
mientras angelicalmente
hiciste de las risas
hermosos momentos.
sin prestarnos atención,
en direcciones contrarias
se entrecruzaban las miradas
del inconsciente camuflado.
    En el descuido del instante
mis ojos ociosos
dulcificaron su función
ante el paisaje real.
    Mirabas al horizonte;
miraba las esmeraldas;
ignoraba me a mí
atraído por ti.
    Los paralelos dorados
proporcionados por el rostro;
espejo del tenue sol
que flotaba en la lejanía;
tu cara sencilla
mis pecadores ojos deslumbró.
    Sin percatarse nadie,
yo en la emoción sumergido
de tu donosura divina
hallé el porvenir del afligido.
    Alejándote sin las miradas,
mientras, intentándote seguir
hallé el destierro
al que fui confinado
para la eternidad.

   Cavilo sobre tí

y se me aviva el corazón

con sólo

tu nombre recordar.

   Solemne festival

de sueños y de color,

esos que en realidad

mis sueños son.

Simulacro de algo

Llena de contraste;

del color de la noche;

del color del mar;

del color de la nieve;

del color del sol.

   Impresionante la admiración

que mi corazón ceñido de Amor

siente ante la esbelta belleza

que se desborda de su corazón.

   Una vez la veo

y siento, la espada errante

del Amor, clavada

en mi corazón.

   ¿Por qué tengo que sufrir

por tan burda admiración?

   Ya no puedo aguantar;

lo he intentado olvidar

pero ya no se olvida

lo que persigue mi vida

   Ese nombre solitario

que se une a mi soledad

y que hace sufrir, cuando

mis labios pronuncian con dificultad

tu nombre… Soledad

   ¿Por qué tengo que sufrir

por tan burda admiración?