Que bueno es sentir
Hoy ha sido uno de esos días en los que un solo instante, un solo segundo te hace sentir que todavía hay algo que esperar. Que todavía siento, ocurren cosas, que me hacen sentirme vivo. Uno de esos días en los que desde que te levantas no paras de hacer cosas y parece que no tienes tiempo para realizar todo lo que tienes que hacer. Pero algo ocurrió en el final, en el suspiro del día. En esos momentos en los que el día se va a acostar y la noche despereza. Esos momentos en los que nuestros cuerpos dicen, ya no puedo más.
Ha sido algo que sólo significará algo para mí. Pero que casualidad que era algo que deseaba pero no creí que ocurriera y sin buscarlo. Esperando ocurrió lo que estaba deseando, y de la mejor manera posible. Y ahora se pudiera pensar que es que me di un beso, tuve un lío con una mujer, pero la gente que me conoce, sabe, que algo tan simple como un roce puede suscitar en mí, las mayores de las alegrías y sacar sentimientos que con otras cosas no llegaría a sentir. Y espero que no sea la única, que no sea un espejismo, que sienta ese roce de nuevo, que sienta las lechosas manos blancas junto a las oscuras y sucias mías. Y ver esos ojos mirarme mientras nos reímos por salirnos mal los pasos, y sentir mi palpitar en mi pecho, y sentirme vivo, sufrir por que otro día pase, otra semana pase. Y esperar ese momento que cada semana me hace ilusión. Y desilusión cuando al salir alguien la espera. Pero que mas da si mi corazón siente, si mi corazón no ha muerto y mi mente piensa en ella y se olvida por algunos instantes del trabajo. Ese monstruo que a falta de sensaciones, de vivencias y encerrarme en casa me esta invadiendo y hundiendome en un encierro sin comunicarme.
Y sigo, y hablo, de esa que, casualidades de la vida, al siguiente día de verla, veo que se tiño; y teñida de que, ¡De pelirroja!. Como si supiera que es un color que no puedo remediar adular, admirar y una perdición para mi vista.
Pero termino diciendo que aunque sólo fueran 15 minutos, aunque sólo fuera un baile, mi cara, mi sonrisa, mi sentir volvieron a mostrar esa otra cara que desde que llegué a España se había vuelto escondida, se había empezado a ocultar bajo ese rostro del encierro al que el trabajo me llevado.
¡Vivan las decisiones acertadas!
Veo que de nuevo vuelve mi corazón. Siento, existo y sigo vivo. Eso si que es importante y no todas las banales
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