Deseos incontrolados
En estos días en los que mi mente lucha por superar algo que no sé si superaré, en estos días en los que mi corazón sobrevive de algo que creí muerto, en estos días en los que mi deseo lucha con impaciencia por saber algo que quisiera saber, en estos días en los que mi sueño esta ante mí y no puedo despertarme para abrazarlo, en estos días, ahora si siento que muerto no estaba y que sigo sintiendo, y que lo que creí olvidado y que no superaría lo he logrado. Ha sido gracias a esa angelical belleza que un día apareció con aquel trajecito azul y que no dejó de rondarme por la cabeza, y que sabiendo su situación no pude nada hacer, pero que por sus desgracias, las cuales siento, me dio esperanzas para sobreponerme e intentar algo para lo que no estaba preparado. Ahora, que en un arrebato de casualidad, de oportunidad y sin quererlo, he mostrado mis cartas y desvelado mi verdadera forma de ser en un lugar en el que me mostraba oculto detrás de una máscara nada acorde con mi mentalidad. Se lo enseñé y anonadada la dejé. Y la noche alegre se transformó en una historia la cual no estaba planeada y terminé mostrando mi deseo, mis sentimientos hacia esa persona que me tiene atontado, que me hace levantarme todas las mañanas con una sonrisa por tal de verla, por atontarme con su sonrisa, por hipnotizarme con su mirada y por su sencillez, por su elegancia, por su forma de ser. En definitiva, que me encuentro en una encrucijada de la que no sé el final, simplemente que sufro, por algo bueno, pero al fin y al cabo es sufrir. Sólo decirte, aunque no lo leerás nunca que siento eso que no se puede describir y que sólo los que lo han sentido pueden hablar.
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