La verdad de la vida: la mentira
Hoy es uno de esos días en los que me he hecho daño por no hacer caso a una amiga. Unos de esos días en los que la condición humana te dice que no merece más que la hagan daño. Uno de esos días en los que mis pensamientos de tener una relación estable ha tocado su fondo. Uno de esos días en los que me digo a mi mismo porque tengo esperanza de algo en lo que nadie cree. Uno de esos días en los que la mentira y la verdad camuflada en una mentira aflora a la vida.
Hoy me hace pensar que es imposible que uno tenga algo bonito, algo maravilloso, algo especial, algo que te deje sin respiración con solo recordar. Hoy he pensado en abandonar todo porque el corazón ha desaparecido del pecho durante un buen rato. La esperanza de ver a alguien que comparte tus pensamientos, tus sentimientos y que se rompen de pronto y todo lo que contaba de lealtad era una mentira que ha dejado ver de la peor forma. Como se dice, se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Pero yo no aprendo y me creo lo primero que me cuentan y así me va. Como un idiota me creo que la gente es buena, que hay gente es como yo, pero con el paso del tiempo me doy cuenta que eso no es cierto, claro esta, salvando la gente que conozco, que por eso me arrimo a ella. Y cierto es que estamos en un mundo despieadado en el que triunfa sólamente la mentira y la maldad. Y que los valores en los que creo han desaparecido. Y no todos ellos, que no sería tan malo, sino algunos de los principales; la lealtad y la verdad. Esos principios a los que yo con firmeza me aferro pero que veo que la gente carece de ellos. A lo mejor en estos momentos de calentón no veo más allá de unos instante anteriores que daño y desengaño me hicieron pero en estos momentos no veo más que negro en cielo y negra la esperanza de creer. En estos momentos en los que la ilusión por compartir, por sentir, por amar no encuentran más que el camino del precipicio. Y en estos momentos en los que el creer las palabras ajenas difícil se me hace.
Solo espero que esto sea pasajero y que no me amargue esta navegación, que hasta el momento era de lo más divina.
Espero que no me haga cambiar mi forma de ser, pero en estos instante es la primera vez en mi vida que me planteo si todo es una mentira y que he seguido el camino equivocado y que todo en lo que me baso no hace más que hacerme daño. Si lo mejor es ser como la prácticamente mayoría de las personas y vivir sin sentir. Sé que no sería feliz, pero ¿Sería menos feliz?
Son pensamientos en los pienso en la insesatez del dolor. Y odio el ser tan enamoradizo, porque aunque lo quiera negar sé que es mentira y cualquier mujer que me corresponda lo más mínimo sabe que me hará feliz. Y sé que mi felicidad llega con lo mínimo, que no pido nada en esta vida que disfrutar, y vivir, y sentir.
Perdonar este estúpido monologo pero la mejor forma de aliviarme es escribir. Y siento ser tan plasta porque siempre los mismos me aguantan y mis paranoias son leidas por los santos que se salvan.
Gracias por oirme en esta muda llamada
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